lunes, 14 de marzo de 2022

Julia, abuela



Llegaron pájaros de primavera, sé que son ellos porque sueltan melodías que sostienen el aire, como las que silbaba mi abuela y sus canarios que le hacían coro mientras el agua hervía para beber el día y ella preparaba el café con pan y el pan con queso que luego se deshacía en flores sobre las migas del mantel que cubrió el tiempo, en esa casa donde regreso a ser niña, a escuchar la voz ronca, el silbido agudo de mi abuela pájaro, sé que es ella porque sostiene el sueño cuando suelto su nombre al aire y ella responde, silbando una melodía que se parece a la primavera. 



Quito, futuro de Dios

https://www.labarraespaciadora.com/multimedia/quito-futuro-de-dios/

sábado, 16 de febrero de 2019

lunes, 5 de junio de 2017

El tiempo con el Principito

Una pequeña reflexión sobre este pequeño ser que se deja leer en cualquier momento de la vida; El Principito.

Ciudad de México: un mapa del delirio

A finales de marzo me inauguré con una columna en La Barra Espaciadora. 
Una columna sostiene una estructura. Espero poder sostener esta columna con mi escritura. 

viernes, 25 de noviembre de 2016

Frío tropical

De la lluvia que despierta del sueño
Del frío que atraviesa el sintético,
disfrazado de algodón egipcio hecho en China

Del estornudo que bota el germen
para destapar el pulmón y el lagrimal
para descerebrar una idea que rondó la almohada
y amenazó al dedo índice
lleno de las pelusas habitantes de tu ombligo

Esperaba el sol
y abrí el poncho en el suelo
que me abrazó después
tibio de luz
sobre mis hombros flacos
encogidos de resfrío



domingo, 16 de octubre de 2016

Cosas importantes

Tengo una lista de canciones que quiero aprender a tocar en guitarra
Tengo una guitarra nueva que me espera cada noche y apenas le puedo tocar tres acordes
Mis dedos, en especial el anular y el meñique se han vuelto tipos frustrados después de severos intentos por alcanzar algo que se le parezca a una nota
Ya no siento las yemas de la mano izquierda, pero aún no se tocar ni media canción

Tengo dos páginas del guión de una película que quiero hacer. 
Quiero ser la protagonista, pero me va ganando la edad, 
Tendré que contratar a una actriz joven, una actriz de verdad. Pocos valientes hacen cine con viejos
Yo podría tener un papel secundario, otra vez

Tengo una lista de textos inconclusos, porque quiero escribir un libro de cuentos
Tengo historias en mi cabeza, pero no las saco de ahí

Tengo un cuerpo flaco y sin músculos, esperando que venga el ímpetu y el dinero para el gimnasio o el yoga. Así de banal soy, poniendo a las dos actividades en la misma categoría de proveedoras de fibra

Tengo cajas de pastillas anticonceptivas regadas por la casa, esperando el día en que me atreva a dejarlas, a no comprarlas nunca más

Tengo libros de Psicoanálisis que abandoné y me esperan siempre, para poder hacer algo con mi lectura y quién sabe, con mi escucha también

Tengo un trabajo desde donde escribo esto, desde donde se supone cambiaré algo de este mundo, pero en realidad no cambiaré nada, solo sostendré un aparato lleno de señores jerárquicos que creen poder ordenarlo todo

Tengo un esposo y él es lo más real que me sucede, tan real que le pongo sobre los hombros todo el peso de mi vida melancólica, mis proyectos inconclusos y él, a veces, no puede  con eso, nadie podría

Tengo un montón de música que me acompaña, que me pone a soñar en que toco la guitarra, hago una película, lanzo un libro y mi esposo y yo tenemos hijos

Tengo mucho por hacer y esto es solo un acto de procastinación

Vuelvo al trabajo, ya habrá tiempo para cosas importantes.

Sueño con perros

En la calle de siempre, que nunca es mía
Aparecías, como esperándome
Tú eras mío
Yo era tuya
No fue amor a primera vista porque siempre te he amado
Tus pelos pelirrojos colgaban de todo tu cuerpo
Se mecían con el viento que apenas podía empujar tanta mugre acumulada

Me acercaba a ti, sin miedo
Me encogía, y agachada, nos veíamos a los ojos
Nunca hicieron falta las palabras
Me mostrabas tu pata, estaba herida
Sabíamos que ya no tendría arreglo
Te habías quedado ahí porque tus otras tres patas ya no te alcanzaban
Tenía que llevarte
Tenía que cuidarte

Te amarqué, pesabas tanto y me pesabas tan poco
No hice consultas, no hubo preguntas
Solo te llevé
Porque mi casa sería tu guarida
Sin patio ni balcón
Solo llena con mi alma
Para que juegues con ella

Te construí una pata de mentira
Te lavé la mugre
Tú lavaste mis ausencias
Y salimos a caminar
Sonreías, con tu sonrisa de perro
Sonreía, con mi sonrisa de tonta




jueves, 2 de junio de 2016

Biografía de la infancia


Quisiera contar la infancia, con la nostalgia suficiente de ese pasado que sucedió, irrepetible
Pero es el presente el gran dueño de esta nostalgia

Nostalgia es lo que tiene el presente, por haberse quedado sin tiempo

Sin tiempo para soñar todas las vidas posibles y contemplar, por horas, otras vidas desde la ventana
Sin tiempo para cantar esas canciones que jamás tendrán escenario, subidos en una bicicleta que llegaría a cualquier lugar
Sin tiempo para pintarse pájaros en la cara, con alas de labios color tomate
Sin tiempo para inventar oficios que nadie imaginó, invenciones de la nada, que no sirven para nada
Sin tiempo para bailar, hasta el desmayo

El tiempo disponible del presente, es solo este, que usamos para la infame pretensión de hacernos adultos


Hoy debo pagar el arriendo

jueves, 17 de septiembre de 2015

El fuego de los héroes

En este blog he escrito mucho sobre mi papá, él está hecho de palabras, de amor y de tiempo.

http://labarraespaciadora.com/escape/el-fuego-de-los-heroes/

martes, 12 de mayo de 2015

Pedro Lemebel



Yo descubrí a Pedro Lemebel en París después de su muerte. Lo descubrí en el metro y en nuestro cuarto del barrio veinte, entre miles de risas y lágrimas contenidas. Lo conocía de pasada, pero realmente lo descubrí cuando su cuerpo apenas empezaba a descomponerse en la tierra de la ciudad de Santiago, tan cercana y tan ajena a mi corazón.

Hoy, meses después, estoy sentada en una cafetería de la Colonia Polanco del Distrito Federal y sigo con "Adiós mariquita". Terminé la fase romántica y brutalmente sensual, donde todos esos hombres pasan por su cuerpo llenándolo de fluidos poéticos para llegar a sus reflexiones más tiernas sobre ese lugar del alma, lugar mío también; el Altiplano andino, donde se encuentran un par de las pocas certezas que puedo contar. Leo sus palabras e imagino que él me lee con su voz de señorona entacada, con sus ojos curiosos de niña chismosa. De repente se detiene y me dice al oído: "eris cuica conchetumadre, lárgate en raja de acá, ¿no vi qui aquí se olvidaron de México?" Lo miro con cara de boba y pretendo disimular mi falta de respuesta. Estoy a punto de decirle que esto también es México aunque no nos guste,  pero el huevón me vira la cara y se va con el joven de la mesa de al lado. Así que decidí partir no más y despedirme de las dos chicas que mantenían media conversación en inglés, a todo volumen y entre extensiones de cabello. Me voy, me voy a buscar México, el que sé que existe y al que le enseñaré que me deje de decir güera.

Gracias Pedro, marica hermoso conchetumadre

lunes, 23 de marzo de 2015

Los poemas



Los poemas

Cosas inasibles

Van regando palabras en nuestros ojos y oídos

para luego salir corriendo con risa burlona

quedándose en la memoria sin tiempo




Los poemas

Se leen y parecen olvidarse

pero andan rondando

regalando nombres  a aquello que nadie bautizó



Soldados de rodillas

Los poemas

De tanta batalla con almas perdidas

De tanto decir sin diccionario

De tanto decirnos 


Los poemas

Todo y nada

Los poemas