viernes, 22 de marzo de 2013

tiempos



Aferrándome a cosas que aún no me suceden
Pensando en algo que no se parece al día de hoy
Tratando de resolver problemas de otras latitudes
y todo ésto es mío y este tiempo sin tiempo soy yo

jueves, 14 de marzo de 2013

los discursos sobre mí

En cada conversación entre tú y yo, entre nosotros,  me armo de mis discursos.
En cada encuentro trato de encontrar mis mejores palabras, mis mejores ideas.
Cada intercambio es un escenario donde me niego, donde me presento como indestructible.

Siento la necesidad de volverme radical, de hacerme a un discurso, de tener una militancia en tiempos donde la tibieza nos rebasa y donde la condición del otro es casi accesoria.
Y de repente no quiero perder, perderme, perder mis dudas, mis vacíos.

Busco el silencio, ese donde me vuelvo efecto de tus palabras, de tus silencios. Ese que me permite desarmarme y destruirme. Donde mis rastros se dividen, caen y me quiebran.

Soy torpe para las certezas, eso me hace buscarlas y apenas encontradas las planto como bandera de batalla, pero al final sólo cae la lluvia, tu violencia, tus discursos, tu dios y caigo yo ante mí,  con las manos vacías, pero con tanta vida que podría morir.

domingo, 20 de enero de 2013

luces y sombras

Caminar en Paris, descubrir mis pasos adaptados ya a otro ritmo.
Se siguen los pies y a veces parece que la gente también se sigue, unos detrás de otros,  como si todos fuéramos al mismo lugar sin decirlo.
Los trenes nos distribuyen por  la ciudad y miles de pequeños encuentros se hacen y deshacen en un mundo subterráneo.
Caminar en Paris donde todos nos regalamos sucintas miradas y darme cuenta que la gente que me mira ve cosas que yo no puedo ver en mí. ¿Qué miran en mí? ¿Qué no miran? ¿Su mirada da cuenta de mi existencia en esta ciudad? 
A veces creo que puedo vivir sin las miradas del tren, entonces me hundo en un libro, recorro las palabras y las pausas de la historia dan licencia a mis ojos para mirar si alguien me mira: a veces sí, a veces no, entonces entre párrafos también decido banalizar las miradas reales porque me invento otras, las del futuro y recuerdo las del pasado que miraron de verdad mis ojos, mi lunar en la clavícula derecha, mi cara enrojecida por el llanto, mis dientes agrandados por el azar de la genética, mis torpezas, proezas y promesas que tal vez nunca cumplí.
Caminar en Paris por la noche. Me ha llevado un tiempo darme cuenta que nadie me sigue, simplemente aquí se proyectan dos sombras,  el alumbrado público hace eso conmigo; una sombra que veo por delante y otra que me sigue. Caí en la trampa y muchas veces me paré y regresé a ver para enfrentarme a ese ser de pesadillas, pero sólo soy yo, mi sombra, esa nueva que ahora me acompaña hasta volver todas las noches hasta mi casa, la que pasados los meses ya no me da miedo, la llevo conmigo, aunque no la vea, ella está firme bajo mis pasos y yo veo menos mi cara enrojecida por el llanto. 

domingo, 30 de septiembre de 2012

un sueño para Ricardo

Que las notas de todas las guitarras te acompañen
Que las voces de toda tu familia se hagan un coro para tu camino hacia ese otro lugar
Que tus risas nunca acaben
Que tu libertad sea la libertad de otros
Que el amor que dejaste nos recuerde siempre la fidelidad hacia lo que queremos ser
Que la música se haga más hermosa por tí
Que tus hijos y tus nietos amen tu recuerdo y  puedan cantar la búsqueda de lo que muchos aún no podemos encontrar
Sigue cantando para nosotros, donde estés.
Vuelve a aparecer pronto en nuestros sueños.

domingo, 23 de septiembre de 2012

desde la ventana en Paris

La mirada fija en los textos de las ciencias que he venido a aprender
y la ventana cerca, como ese pedazo de la vida que siempre nos está llamando
"aquí estoy" me dice Paris,
y me suena, a música árabe y a hip hop en francés
y me huele, a baguette y al queso más azul
y me llama, a que la habite sin miedo
y me quiere, porque todos los días la reconstruyo por dentro.

un día sin piso, un día sin cielo


El agua llegaba hasta las rodillas
el mar iba y venía y yo me dejaba mojar, escuchando todo, hasta mi respiración
y vino gigante, una ola empujada desde el fondo de la tierra para llevarme a otro lugar
yo no queria irme
respiré, grité, traté de flotar y ella me jalaba, me pedía que deje todo
me quitó el pisó, me quitó el cielo y me entregó a los pensamientos
todos ellos pequeños, todos ellos certeros
amé
viví
fui feliz
y mis ojos lloraron la despedida, mezclándose con el mar
y pensé tanto en mi pequeña niña, que un día se fue, haciéndose océano
y cuando me disponía a morir, me acordé de tí y te pedí que callaras al viento y me dejaras pisar tierra de nuevo
y vino él,  con su mano reconstruída, vino a sacarme de este brutal viaje, me montó en una ola tan grande como la primera, pero que en vez de llevarnos nos quiso botar en la arena como restos de un cuerpo, como escupitajos de un monstruo feroz
Y ahí nos encontramos de nuevo, llorando, con nuestros cuerpos llenos de agua, abrazados por la fragilidad,
la humanidad, inmensa y diminuta,
todo y nada a la vez,
frente al mar.



Relato de un encuentro con el mar en marzo del 2008
Foto: Enric Adrian

lunes, 6 de agosto de 2012

los perros al sol

Los perros buscan el sol,
levantan la nariz para olfatear los rayos que llegan calentando el aire.
Los perros cierran los ojos a media asta para bañarse de sol,
y parece como si pensaran, como si pudiesen admirar el origen mismo del Universo.
Cuando un perro toma el sol, el mundo se detiene un poco y la vida se hace bonita, en cualquier lugar.



(en realidad son pierros)